lunes, 5 de marzo de 2012


EL DERECHO DE PROPIEDAD ACTUAL Y FUTURO
Por  un lado, el desarrollo de la propiedad privada tiene una profunda incidencia  en el orden social y se traduce en el crecimiento de la fortuna privada como publica. A lo dicho añadimos que paralelamente se ha producido una explosiva expansión del crédito, no solo el que calificamos de artesanal, sino también  y principalmente el de grandes números o alta escala. Tampoco podemos ignorar y nuestra realidad no requiere demostración  que  la riqueza está deficientemente  repartida y que es imperativo “democratizarla”, esto es, extenderla al mayor número posible de peruanos. No podemos echar en caso roto el hecho cierto de que en un  sociedad moderna y que agrupa a grandes coaliciones de capital, industria y trabajo, el individuo como tal está en desventaja y que la intervención del Estado, a través de las leyes, resulta indispensable para darle apoyo. Desde luego no estamos propiciando un estatismo que conduzca vulnerar los principios fundamentales sobre los cuales se asienta nuestro sistema constitucional y democrático; pero sí creemos que el fenómeno intervencionista es inevitable en la propiedad como en la contratación, en defensa de la comunidad pero dentro de un equilibrio que no  menoscabe la esencia misma  del derecho de dominio, ni la libertad contractual.
Debemos aclarar que, desde nuestra óptica, la intervención estatal que corresponde dentro del concepto de la función  social de la propiedad debe presentarse de manera tal que no resulte sacrificada la libertad y la iniciativa privada bajo el peso de los deberes que son consecuencia de aquella. Es indispensable, por lo tanto buscar formulas de equilibrio y no caer en excesos que conduzcan a retrocesos que terminan por empobrecer a la sociedad. Se dice, y ello es exacto a nuestro entender que, la preocupación de las ideas socialistas  de velar por una justa distribución de las riquezas  conduce con excesiva frecuencia, a hacerlas demasiado a menudo  escasamente atentas a lo que puede estimular su producción. Se dice igualmente  que “la disminución de las garantías de la propiedad privada no puede  llevar más que a un empobrecimiento rápido de la sociedad. Cuantos males sociales son evitados por la abundancia y la propiedad, mientras la armonía de los intereses económicos, acaba por aparecer como un conglomerado de estos intereses 

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